Pregonero Digital

Actualidad, famosos y lo más viral de España

,

El telescopio más grande del mundo capta una señal de radio desde un planeta a 238 años luz: por qué los científicos aún no gritan «extraterrestres»

Se llama NBS 260108, cambia de frecuencia como lo haría un transmisor en un planeta que gira y solo apareció cuando el radiotelescopio FAST apuntaba a K2-155 d, una súper-Tierra en el borde de la zona habitable. Los investigadores que la encontraron son los primeros en pedir calma.

·

·

4 min de lectura

El radiotelescopio FAST de 500 metros encajado entre montañas neblinosas de China al anochecer, con una estrella rojiza en el cielo

La búsqueda de vida inteligente fuera de la Tierra vuelve a tener un nombre propio. Se llama NBS 260108 y es una señal de radio captada por FAST, el radiotelescopio de 500 metros de diámetro que China tiene en la provincia de Guizhou y que es el más grande y sensible del planeta. La señal llegó desde la dirección de K2-155, una estrella a unos 238 años luz de nosotros, y el hallazgo se ha hecho viral en redes en los últimos días bajo titulares que hablan de «mensajes alienígenas». La realidad es bastante más interesante, y bastante más prudente.

Un planeta en el sitio adecuado

K2-155 no es una estrella como el Sol, sino una enana roja, más pequeña y fría, alrededor de la cual orbitan al menos tres planetas. El que importa aquí es K2-155 d, una súper-Tierra algo mayor que nuestro mundo que se mueve en el borde de la llamada zona habitable, la franja de distancia a su estrella en la que, en teoría, podría existir agua líquida en la superficie. Es exactamente el tipo de lugar al que los programas SETI (siglas en inglés de «búsqueda de inteligencia extraterrestre») dirigen sus antenas.

Las tres pistas que buscan los científicos

Lo que ha llamado la atención de los astrónomos es que NBS 260108 cumple, a primera vista, las tres condiciones que distinguen una posible tecnofirma de un fenómeno natural. Primero, es una señal de banda muy estrecha, en torno a 1.148,4 megahercios: en la naturaleza las fuentes de radio (estrellas, púlsares, nubes de gas) emiten en rangos amplios, mientras que una emisión concentrada en una frecuencia casi exacta es, hasta donde sabemos, cosa de la tecnología. Segundo, la frecuencia se desplaza lentamente, unos 0,038 hercios por segundo, justo lo que cabría esperar de un transmisor situado en un planeta que gira y orbita, por el efecto Doppler. Y tercero, solo apareció en el haz del telescopio que apuntaba a K2-155, y no en los demás.

El «pero» que ponen los propios descubridores

Aquí es donde el titular viral se desinfla. Los investigadores que la encontraron son los primeros en advertir de que lo más probable es que NBS 260108 sea una interferencia de origen humano o del propio instrumento. Hay dos razones de peso. La señal solo se detectó en uno de los dos canales de polarización del telescopio, algo poco habitual en una emisión que ha viajado 238 años luz por el espacio. Y al revisar las observaciones de otros tres sistemas estelares aparecieron señales parecidas en frecuencias cercanas, lo que apunta a una fuente terrestre o electrónica. Por eso los autores concluyen que su origen «sigue sin determinarse», pero que las pruebas disponibles favorecen la explicación de la interferencia.

Datos de 2021 rescatados por la inteligencia artificial

Otro detalle que no suele contarse: la señal no es nueva. FAST la registró en 2021 durante una campaña de observación de 33 sistemas con exoplanetas, pero pasó desapercibida. Ha sido ahora, al volver a analizar aquellos datos con un nuevo sistema basado en aprendizaje automático y análisis de ondículas, diseñado precisamente para separar candidatos reales de la basura de radio que generan satélites, móviles y la propia electrónica del observatorio, cuando ha salido a la luz. El proceso partió de 139.127 detecciones iniciales y las redujo a 803 candidatas; NBS 260108 es la que mejor encaja con el perfil buscado, lo que no significa que sea extraterrestre, sino que es la más difícil de descartar. El artículo científico con el análisis completo ya está disponible.

Una historia llena de falsas alarmas

La ciencia tiene motivos para la cautela. En 1977 el radiotelescopio Big Ear captó la famosa señal Wow!, bautizada así por la anotación que hizo el astrónomo al verla; nunca volvió a detectarse. En 2020 una señal procedente de la dirección de Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, disparó la expectación hasta que se identificó como interferencia terrestre. Y en 2022 el propio FAST protagonizó otro episodio similar que acabó atribuyéndose al mismo tipo de contaminación de radio. Ninguna candidata ha superado hasta hoy la prueba definitiva: que la señal se repita y que la detecten telescopios independientes.

Qué pasa ahora

El siguiente paso es sencillo de describir y difícil de ejecutar: volver a apuntar a K2-155 y comprobar si NBS 260108 reaparece. Si lo hace, y si otros observatorios la confirman, estaríamos ante el hallazgo más importante de la historia de la astronomía. Si no, pasará a engrosar la larga lista de falsas alarmas que, paradójicamente, han hecho que los métodos de búsqueda sean cada vez mejores. Mientras tanto, la pregunta de fondo sigue exactamente donde estaba: ¿estamos solos?

Fuentes: artículo científico sobre el análisis de 33 sistemas exoplanetarios con FAST, EarthSky, ScienceAlert y Gizmodo; vídeo de origen en YouTube.

Avatar de Redacción

Te puede interesar

Últimas noticias