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Kiev, sin agua y con el alcantarillado en riesgo: así ponen los apagones a la capital ucraniana al borde de una crisis sanitaria

El mayor ataque ruso contra la red energética ucraniana en lo que va de 2026 dejó Kiev sin suministro de agua durante más de 24 horas. Un día después de anunciar que todo se había restablecido, los cortes volvieron. La empresa de aguas reconoce que no tiene generadores capaces de mover sus grandes estaciones de bombeo.

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Fila de vecinos con abrigos y garrafas de plástico esperando ante un quiosco público de agua potable entre bloques de viviendas de Kiev al atardecer

Abrir el grifo y que no salga nada. Pulsar la cisterna y que no funcione. Es la escena que han vivido esta semana millones de vecinos de Kiev. La capital ucraniana ha sufrido dos cortes generalizados de agua en apenas tres días, consecuencia directa de los ataques contra su red eléctrica. Detrás de cada apagón hay un problema mucho menos visible que preocupa a técnicos y autoridades: sin electricidad no solo se paran las bombas que llevan el agua potable a las casas, también las que sacan las aguas residuales de la ciudad.

Más de 24 horas sin agua

Todo empezó el 3 de noviembre. Ese día Rusia lanzó contra el sistema energético ucraniano el que medios locales describen como su mayor ataque contra instalaciones de energía en lo que va de 2026. Hacia las tres de la tarde, Kyivvodokanal, la empresa municipal de aguas de Kiev, anunció la suspensión temporal del suministro porque sus estaciones de bombeo se habían quedado sin corriente. Barrios enteros pasaron más de un día sin agua corriente.

Al día siguiente, hacia las dos de la tarde, la compañía comunicó que el servicio se había restablecido por completo y que todas sus estaciones de bombeo de agua y de alcantarillado funcionaban con normalidad. La tranquilidad duró poco. El 5 de noviembre, nuevos cortes eléctricos de emergencia volvieron a dejar fuera de servicio sus instalaciones y los problemas de suministro se extendieron otra vez por todos los distritos de la capital. Ese mismo día, el metro llegó a suspender temporalmente el servicio por las fluctuaciones de tensión.

El talón de Aquiles: las grandes bombas

El problema de fondo es técnico, y es serio. Según el Kyiv Independent, Kyivvodokanal no dispone de generación de respaldo capaz de hacer funcionar las grandes estaciones de bombeo de la ciudad. Hay generadores diésel en las estaciones pequeñas, pero no tienen potencia suficiente para mover las principales. La propia compañía asegura contar con más de un centenar de generadores, de entre 15 kilovatios y 1 megavatio, pero las instalaciones que abastecen a una ciudad de casi tres millones de habitantes necesitan mucha más energía.

Además, el sistema no se recupera al instante. El experto en energía Stanislav Ignatiev ha advertido a los vecinos que se preparen para posibles «apagones de agua». Cuando una gran unidad de bombeo pasa entre ocho y diez horas apagada, hacen falta unas tres horas más para volver a poner en marcha el sistema y recuperar la presión en las tuberías. Cada corte de luz se traduce, por tanto, en un corte de agua bastante más largo.

Por qué el alcantarillado preocupa tanto

Que falte agua en el grifo es incómodo. Que falle el alcantarillado puede ser peligroso. Kiev está atravesada por el Dniéper y buena parte de su red de saneamiento depende de estaciones que bombean las aguas residuales hacia las depuradoras. Si esas bombas se paran demasiado tiempo, las aguas fecales pueden acumularse en la red, desbordarse por las alcantarillas o acabar en el río. Kyivvodokanal ya reconoció en episodios anteriores que varias de sus estaciones de bombeo de aguas residuales se habían quedado sin electricidad durante los ataques con misiles, aunque logró mantenerlas en marcha con generadores.

Con la llegada del frío, el riesgo se multiplica. Las tuberías sin presión pueden congelarse y romperse, y la falta de agua complica la higiene en hogares, hospitales y colegios. Los especialistas en salud pública recuerdan que los fallos prolongados de saneamiento en zonas urbanas densas son la puerta de entrada de enfermedades gastrointestinales.

Generadores de urgencia y quioscos de agua

El Gobierno ucraniano anunció el 5 de noviembre el envío de diez generadores adicionales para garantizar el funcionamiento de la empresa de aguas. La capital también trabaja en sistemas de calefacción de reserva ante el invierno. Mientras tanto, Kyivvodokanal recuerda que la ciudad cuenta con una red de quioscos públicos de agua potable donde los vecinos pueden llenar garrafas durante los cortes prolongados. En redes sociales se repiten las imágenes de colas ante esos puntos y de vecinos acarreando bidones escaleras arriba en edificios sin ascensor.

Una estrategia que se repite cada invierno

No es la primera vez que la infraestructura civil de Kiev queda en el punto de mira. Desde el inicio de la invasión a gran escala, cada otoño ha traído ataques sistemáticos contra centrales, subestaciones y redes de distribución, con el agua, la calefacción y el transporte como víctimas colaterales. Lo nuevo este año es la intensidad del ataque del 3 de noviembre y la evidencia de que la red de agua no tiene un plan B a la altura. Si los cortes eléctricos se alargan, Kiev no solo se enfrentará a un invierno a oscuras, también a uno sin agua y con un alcantarillado al límite.

Fuentes: Kyivvodokanal, Kyiv Post, Kyiv Independent, UNN e Izvestia. Vídeo de origen en YouTube.

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